viernes, 2 de abril de 2010

NUEVOS ACARREOS DE LO FURTIVO


Sigo la senda de traer aquí, a esta red imaginaria, a esta virtualidad, la letra que un día furtivamente vio la luz en en los papeles sueltos de una revista universitaria. De aquella Glosa que con tanto fervor y trabajo editamos quisiera rescatar hoy unos cuantos versos olvidados que en alguna medida me son próximos:






MAR LEJANO


¿Seguir un deseo es demorar la muerte,
ocultar la mirada, prolongar un sendero
de fuentes asediadas?
Quizá el deseo no sea otro que la muerte,
locuaz rodeo o silente esquina,
risco o acantilado, estaca
que remueve el cieno,
odio que una cucharilla diluye.
Soplo, sí, que aventa ese oscuro mar
que nos devuelve la mirada o una sonrisa,
lo único nuestro, un rastro de ternura.


Dime quién, mar lejano, cubierto de ceniza
encrespa tu bramido, tu timbre constante,
quién prolonga tu silueta
de animal extenuado.
Acaso dices, acaso tu signo no es
sino letra de agua,
líquida luz, furiosa espuma.


Pero detén ya tu molino, atroz deseo, no rueden
más tus sonidos, siquiera eco,
pues las aguas del mar no alentaron tu plegaria.
Mírale retroceder, plegarse
a sí mismo, volcado en amor
a un cielo que es espejo y
siempre, siempre está
más allá.

(Sagunto, 1987)





BALLO IN MASCHERA


Amigos, vosotros que tanto elogiasteis mi fidelidad
os convoco a un banquete de cenizas
allá, en el océano eterno, donde un roble
madura la sombra milenaria.
Beberéis de cráteras lujosas el vino
amargo de la envidia, la negra hiel
de la amistad traicionada.
Habrá lacayos que de vuestros labios
recogerán las tétricas babas del asombro
y un guijarro recorrerá vuestra mejilla.
¿Acaso puede haber tanto odio -os preguntaréis-
preso en una sonrisa de plata?
Acallad vuestro lamento y rezad, rezad aún
mientras el gris augura la claridad lunar
y sentís piedad de una moneda falsa.
Que cien perros os muestren mi oscuro corazón
engangrenado, porque aunque vuestro amor
desgarre sus tejidos buscando el diamante
sólo el alacrán, el círculo que aherroja
y la mano que cercena
podréis encontrar de mí.
Amigos, yo os convoco a esta libación sombría
porque la mentira sólo posee
un gesto de muerte,
un destino desvelado.

(Sagunto, 1987)

3 comentarios:

Miguel Estrada Pérez-Carasa dijo...

Los poemas que has publicado, recientemente, me han parecido preciosos. Creo que dominas este aspecto literario de versos y prosas como para hacerme soñar.Y espero que mi formación escasa no limite los comentarios, ni sean culpables de una apreciación injusta. Seguro que, por otras razones, valen aún más. Yo estoy totalmente satisfecho, y así me vale. Muchas gracias.
Saludos.

Juan Antonio Millón dijo...

Muchas gracias, Miguel, por tus palabras. Y no veo menoscabo alguno en lo que dices, antes al contrario. Un abrazo.

Isabel dijo...

Admiro a quien es capaz de unir palabras de forma tan bella.
Contesto a ese mar lejano con un sí: creo que desear demora la muerte natural.

Saludos