martes, 4 de mayo de 2010

LA ESTACIÓN SIN TIEMPO





I
Allí estás, atraída por un paisaje veloz
que atropelladamente huye en la noche,
y buscas, anhelante y vivaz, también tu fuga.
Atrapada en el capricho de los regueros del vidrio,
trémula prisión que la mirada detiene,
indagas en tu historia familiar
la aciaga tormenta en que devino España.
Fluye todo, todo huye en esta noche de aguacero
menos tu retina, en este tren que adviene
hacia una estación sin tiempo.

II
El llanto de tu madre escuchas
en esa noche oscura de tu infancia robada,
en ese tiempo acre de posguerra,
cuando los vagones acogían como seno materno,
una parva esperanza en un viaje ahíto de zozobra.
El aya lunar vigilaba con su manto de luz
el débil gimoteo de los niños perdidos,
y un breve haz de luz atrapado en la lucerna
iluminaba con tenuidad su cabellos y mejillas.
Niños solos, en el ciego túnel de la historia,
manos empapadas de soledad y anhelantes de caricias.
Malhaya la memoria que olvida esta miseria,
la de las vidas arrojadas al desamparo y su intemperie.

III
Luz turbada que se aleja en el recodo de la vía,
luz tenue que avanza trémulamente en la noche
hacia el llanto desesperado de la madre.
Trenes de soledad en el fragor de los lamentos,
trenes abocados a la huida de la infamia,
aireando la miseria y el harapo moral.
Luciérnagas del desasosiego
hacia una estación sin tiempo.

3 comentarios:

Miguel Estrada Pérez-Carasa dijo...

Una memoria, que no es conciliadora, sino denuncia de su deuda irreparable. Tanto dolor y ambiente triste para que un niño alcance a comprender algo más que la realidad de su madre en esa estación que niega el olvido, que no tiene tiempo. Las futuras secuelas derriten la imagen congelada en no sé que morgue de cuneta. El poema lo cuenta bien; como diría un amigo mio, la herida se ha cerrado en falso. Cada niño, portador de una luz, debe saberlo.

Enhorabuena. Un fuerte abrazo

Isabel dijo...

Estremecedor poema que, unido a las imágenes, nos ofrece la desoladora visión de ese tiempo que aún sigue vivo; sin poder darle sepultura, por la intolerancia y el odio aún existente.

Incomprensible.

Saludos

Juan Antonio Millón dijo...

Gracias, Miguel e Isabel, por dejar vustros comentarios, tan certeros y amistosos.
Os leo.
Abrazos.