lunes, 3 de mayo de 2010

ENCRUCIJADA




(Never found our way regardless of what they say)


Sí.
Oí tu palabra y su sombra doliente,
pero no me dejé arrastrar
por la muerte dulce de su caricia
desangrándome en el placer
que me niega y me redime.
Así que me iré, después de todo,
arrancando esta luz que me baña la pupila,
ahogándome en el humo de esta locura.

1 comentario:

Miguel Estrada Pérez-Carasa dijo...

Yo resaltaría de este segundo poema, la luz pequeña de tu pupila, expuesta a no sé qué humo espeso de locura, tan diminuta y valiosa como una estrella. El trasunto amoroso me queda lejos; nada por lo que el corazón sea un referente.
Después del deseo de huir, del rescate de tu luz, y la maleza en que te adentras...dan lugar a unos versos que han llegado a
conmoverme.

Un abrazo. Muchas gracias.