lunes, 22 de noviembre de 2010

EL CABRERO

Avanzan en la niebla que se desvanece,
como luz de buena mañana,
los olores de la sarta de los tejeringos
y la leche recién ordeñada
de aquellas cabras del Colorao, mi héroe.
Gary Cooper que está en mi cielo,
con esa ala del sombrero
echando la sombra en sus ojos.
De tan alto, altivo,
como los Tajos lisos,
paseaba una suerte de dandismo
envuelto en su pana oscura,
con la reluciente cadena
del reloj colgando de su bolsillo.
De sus silencios surgían
como de una cueva milagrosa
las voces de sus palabras malagueñas,
de una Málaga serrana,
preñadas de oscuridad y luz.

2 comentarios:

Isabel dijo...

¡Cuántas cosas nombra este poema!

Yo he conectado con algunas: olores de tejeringos, cabras y sus sonidos por las cañadas...
la peli de Pilar, Málaga y sus montes y al cabrero, ¡cómo no!

Lo describes tan bien, así da gusto.

Juan Antonio Millón dijo...

Gracias, Isabel, son un honor tus palabras.