domingo, 20 de marzo de 2011

LA GARZA Y EL SUEÑO DEL NARANJAL


Duerme un sueño de atardecer
la luna esta mañana fría
y en el perigeo, del naranjal
una gran flor amanece.

Blanca como el azahar
como una inesperada tralla,
súbita en esta mañana
de gélido y quieto invierno.

Una flor alada, un pájaro perdido
en la rama, de la bandada olvidado,
que ahíto de ausencias anida
en el cercano huerto de la marjal.

Ríe la acequia la paradoja
de la garza en la huerta
su blancura envuelta
en las verdes hojas del naranjo.

Garza anacoreta
que medita su soledad,
como una saeta
atravesando las frías nieblas.

Sacude su dormitar, al fin,
la garza y el fruto del árbol
se desgaja en un batir de alas
camino de la luna y su bandada.

Vanidad de la vida y la belleza.
Esta triste mirada se desvanece
en una lágrima de niebla fría
en esta pobre mañana.

2 comentarios:

Isabel dijo...

¡Qué bella imagen!

Relaja bastante contemplarla. Como comenzar a leer para ir despertando e internándose en el texto, que tanta significación contiene, y en esa flor alada, vanidad de la vida y la belleza.

Saludos

Juan Antonio Millón dijo...

Muito obrigado, Isabel. Aunque vanas, la vida y la belleza son poderosas razones, a veces las únicas, para seguir convocando palabras y complicidades. Un abrazo.