miércoles, 3 de agosto de 2011

LA CARTA A LA MADRE, DE SALVATORE QUASIMODO.







La "Lettere alla madre" la publicó Quasimodo en el poemario La vita non è sogno, en 1949:











“Mater dulcísima, descienden ahora las nieblas
el Barco golpea confusamente contra los diques,
los árboles se hinchan de agua, arden de nieve;
no estoy triste en el Norte, no estoy
en paz conmigo, mas no espero
perdón de nadie, muchos me deben lágrimas
de hombre a hombre. Sé que no está bien que vivas
como todas las madres de los poetas, pobre
y en la justa medida del amor
por los hijos lejanos. Hoy soy yo
quien te escribe.” Por fin, dirás, dos palabras
de aquel niño que huyó de noche con una capa corta
y unos versos en el bolsillo. Pobre, tan impulsivo,
un día, en cualquier lugar, lo matarán.
“Es cierto, lo recuerdo, fue en aquel gris andén
de trenes lentos que llevaban almendras y naranjas
a la desembocadura del Imera, río lleno de urracas,
de sal, de eucaliptos. Pero te agradezco ahora,
lo quiero, la ironía que depositaste
en mis labios, como la tuya, suave.
Aquella sonrisa me salvó de llantos y dolores.
Y no importa si ahora derramo una lágrima por ti,
por todos aquellos que como tú esperan
y no saben qué. Ay, muerte gentil,
no toques el reloj que late sobre el muro de la cocina,
toda mi infancia transcurrió sobe el esmalte
de aquel cuadrante, sobre aquellas flores pintadas;
no toques las manos, el corazón de los viejos.
¿Es que hay alguien que responda? Oh muerte de piedad,
muerte de pudor. Adiós, querida, adiós mi dulcísima mater”.












No hay comentarios: