viernes, 26 de mayo de 2017

ALTO EN COBÁ


Pude verla:
la mañana vestida de piedras
al ritmo de las bicicletas,
mientras pasaban mudos los siglos.
Pude oírla:
la música apagada de la vida
detenida entre los transeúntes,
amortiguadas las miradas iracundas.
Pude sentirla:
la brisa plácida de la laguna
que ascendía hasta los promontorios
y hundía los corazones en la memoria.
Pude decirla:
la prístina palabra, clara,
mientras cantaban los ángeles
sus cánticos a la muchedumbre.
Pude vivir: ciego, sordo, mudo,
en la edad sin tiempo
y querer morir en ese instante
con la vana esperanza de la felicidad.

                                                         (De Apuntes de una pascua mexicana)

2 comentarios:

Macrina Beltrán dijo...

Precioso, Juan Antonio!. Qué bien se reciben unas palabras bellas!

Juan Antonio Millón dijo...

¡Muchas gracias, Macrina! Me alegra que te parezcan interesantes estos apuntes poéticos -eso es, al menos, lo que desean ser- de un viaje que tanto me ha impresionado. Besos.