domingo, 23 de diciembre de 2018

VERANO DESDE UN INVIERNO





El mundo era un renacer:
corríamos hacia las piscinas
para que el agua gritara en nuestros cuerpos.
Mientras las gotas resbalaban calientes
en la hierba relamíamos
la mantequilla de colores.
En los juegos salvajes moríamos
y el daño solo era una punzada
que nos empujaba a la vida.
Los ojos descendían a los infiernos
columpiados por las llamas de los abrojos
y el restañar de las ramitas
retorciéndose 
bajo la luna de agosto.
Todo era fulgor,
risa desatada,
misterio del sufrimiento.
Asombro del mundo.





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