domingo, 3 de enero de 2010

Υδρα















No he podido aún cumplir uno de mis deseos, visitar la isla de Zakynthos, epónimo del héroe mitológico, compañero de Hércules en sus fatigosas empresas, quien según Silio Itálico, murió en un lugar de la costa hispánica del Mediterráneo, que más tarde ocuparía el enclave de la antigua Saguntum. Pero, guiado por la sabia mano literaria de la escritora canadiense Anne Michaels, recalé este verano en una de las islas del Egeo, en la que, además de la ya antes citada, transcurre la extraordinaria historia de su novela poética, Piezas en fuga. Su nombre es Idhra. Dice Anne: "No es ni en Idhra ni en Zakynthos sino entre los abedules de Michaela donde me siento por primera vez seguro sobre la tierra, acollado en una tormenta"
Mi fascinación por la escritura de Michaels, esa teluridad, esa potencia de la palabra que esculpe pasiones y luchas denodadas, hicieron que mi viaje, desde Atenas hasta allí, fuese embargado por una vigilia llena de premoniciones y anhelos.

Fue un día apacible, el espíritu griego serenó mi pulso y sentado en un escalón, mirando el azul, mirando al horizonte jónico de Zakynthos, tomé unas notas dispersas en mi cuaderno y urdí este breve poema, dictado por los sonidos del Metelmi sobre las hojas y las rocas de la isla:



ÉXODOS.
UNA GATA BAJO EL SOL DE IDHRA

Marca su paso con decisión, monótonamente
movida por un fin que no vislumbro,
una pequeña gata, camino del faro,
sorda a mis reclamos.
Como madre sus ubres cuelgan pidiendo
unas bocas que la amamanten.
Ya veo el resorte secreto de su paso,
en la calima de la media tarde.
Son sus vástagos perdidos la oscura
razón que la dirige, perdida ya
por siempre en esta isla perdida
de este recóndito Egeo.


Idhra, 10 de Agosto de 2009.




La obra de Anne Michaels fue llevada al cine por el director canadiense Jeremy Podeswa. He aquí su trailer:







3 comentarios:

Francisco Fuster Garcia dijo...

Aunque todavía no he tenido la suerte de navegar por el Egeo, su capacidad evocadora es indudable. Tus versos y esa foto me han recordado un excelente libro que he releído varias veces (lo leí por primera vez gracias a mi profesora de latín y griego en el insituto, cosa que siempre le agradeceré) y que te recomiendo. Se titula "Corazón de Ulises" y su autor es Javier Reverte, todo un especialista en esto de la narrativa de viajes. Cada vez que lo he leído me ha parecido estar viajando.

Juan Antonio Millón dijo...

Desde luego, si algún país merece ser llamado "cuna", sin paliativos, porque ha mecido nuestro íntimo crecimiento como hombres, ese debe ser la tierra de Grecia. Cuando subí a la Acrópolis, cuando subí al Areópago, sentí el vuelvo cordial que cerciora que de allí nos viene algo que sólo los olivos saben; de allí este ser que es palabra que funda y fundamenta el pensamiento y la poesía. También allí, cómo no, Pablo y ese dios desconocido.

Gracias, Paco, por tu visita y tus palabras.

Manuel Sanchez dijo...

Por fin te encontré.Enhorabuena por el blog. Es curioso y al mismo tiempo fascinante como al viajar por un mismo sitio las sensaciones que desata lo visto, sean tan diferentes. Recuerdo de mi visita al Egeo la luz, el color, los olores y unas viejas chanclas que hasta hace unos dias me han acompañado. Un abrazo.
PD: A partir de hoy te estaremos siguiendo en "eldesembarcodelaflota"