viernes, 28 de junio de 2019

EN REVENANT




En el atardecer
se desnuda la luz
del día que se aleja
como leve música
que despide la vida
en monótonas notas
para vestir los sueños.

El aire tenuemente
desviste de sus gasas
la urdimbre de la luz.

Luz de ocaso que se hunde
detrás de las montañas.



domingo, 16 de junio de 2019

[HIMNO DEL SILENCIO] de FERNANDO PESSOA






Cada palabra dicha es la voz de un muerto.
Quien no tuvo cuidado se desoló,
quien no vivió en sí, sino absorto en la voz.
Si ser Hombre es poco, y sólo es grande
dando voz al valor de nuestras penas
y a lo que de sueño y de nosotros queda
del Universo que nos rozó.
Si es más grande ser un Dios, que apenas dice
con la vida lo que el Hombre con la voz:
mayor aún es ser como el Destino
quien por himno tiene el silencio
y cuyo rostro nunca se mostró.


(Poema fechado el 19.IX.1918, sin título, publicado en Poemas de Fernando Pessoa (1915-1920), Imprensa Nacional, 2005)



sábado, 1 de junio de 2019

DOS de ERRI DE LUCA



Cuando seamos dos, seremos insomnio y sueño
nos sumergiremos en la misma carne
como el diente de leche y su sucesor,
seremos dos como son las aguas, dulces y salobres,
como los cielos, en la mañana y la noche,
dos como los pies, los ojos, los riñones,
como los ciclos del latido
los golpes de la respiración.
Cuando seamos dos, ninguno será uno,
uno será el mismo que ninguno
y la unidad se basará en el dos.
Cuando seamos dos
cambiará el nombre mismo de universo
por el de diverso.


(De Solo andata. Righe che vanno troppo spesso a capo. Feltrinelli, 2005)

viernes, 31 de mayo de 2019

VIAJE A LA NOCHE





El volante va balanceando el alma.
Bordeando la calzada de la costa,
Sunion en nosotros se acuna
y nos lanza al recuerdo en su carrera.
Arriba Egeo mira el horizonte
a la espera de la señal del hijo
pero el viento no mueve la memoria.
Las ruinas del templo quedan atrás
y el tiempo se detiene cuando miro
cómo esta noche fluye la materia,
entre la oscuridad, como las velas
del barco de Teseo, y la luz
de los focos, blancas como promesas.
El golpe de las olas en las rocas
repite la desgracia del olvido,
del signo equívoco y la fatal espera.
El viento de la noche evoca el alma
del padre, con un tono de plegarias
que se cuelan entre las ventanillas.
Entretanto, la espuma, divisada
por el resplandor de los fogonazos
de los faros, besa las peñas firmes
y vuelve y va eternamente cantando
la fiel promesa y su funesta herida.


(Publicado en la revista Azharanía, 19, Castellón, 2019)



jueves, 23 de mayo de 2019

ÁRDEA MUERTA de SALVATORE QUASIMODO






En la marjal cálida, hundida en el fango,
alimento de insectos, en mí se lamenta
un árdea muerta.

Me extingo en luz y sonido;
sacudido en débiles ecos
de vez en cuando gime un soplo
olvidado.

Piedad, que no me encuentre
sin voces ni figuras
en la memoria un día.


                                                                         
                                                             
(De Erato e Apollion, 1936)




martes, 19 de marzo de 2019

LOS OJOS SE DESPIDEN DE LA LUZ (Homenaje a Joaquín Sorolla)





Llevadme al mar.
Tendedme suavemente
en la orilla. La espuma
de las olas me borren
mientras la luz se aleja.

Apartad la cortina
y que entren tenuemente
las hilachas de luz
que el sol aún me invita
a apresar, cuando decae
el fanal de mi mundo
y siento un trazo amargo
de oscuridad que apaga
mi fiel aliento.

Adiós, hermana clara.
Siento el frío y la ausencia
de tu hospitalidad;
tu ímpetu y tu caricia
que acunaban mis manos
mientras con el pincel
los colores sorteaban
espacios inéditos
de asombro y lejanía.

Hasta más ver, fulgor.
Hasta verme fundido
en la materia tuya,
en la entraña del ser
que siempre busqué en ti.

Apagad ya las brasas
y aventad las cenizas
para que el claro sol
me lleve ya.




sábado, 9 de marzo de 2019

EL POEMA COMO COMBATE INTERIOR, DE JEAN STAROBINSKI







El combate está en todas partes, para el poeta. A su alrededor, dentro de él, existe algo que lo reprime o lo somete, y de lo cual hay que dar razón. Algo que debe ser roto, o embelesado, o incluso liberado. (En el mito griego, se lanzan pasteles de miel, la música conduce a los monstruos que prohíben el acceso a las entradas más profundas.) Siempre existe este adversario anónimo que se interpone en el camino de la boca que pronuncia, ese vacío que busca captar las palabras a medida que nacen. Hay fronteras que deben ser rotas, intensidades que deben ganarse ante el frío y la indiferencia, tanto dentro como fuera. Y debemos forzar las defensas de estas realidades salvajes en las que buscamos la amistad...
El combate está en todas partes. Su término extremo es la tensión heroica. ¿Pero no está la confrontación ya comprometida desde los primeros movimientos de la poesía y los alineamientos  más simples del canto, incluso cuando no se busca desarrollar una ambición "superior"? Desde el momento en que el poeta recibe la primera llamada interior que le pide que se convierta en una voz, desde la primera emoción de la palabra, debe saber cómo superar todos los poderes que reprimen su canto, debe superar ese silencio que se opone al estallido de las palabras, para liberar así las imágenes que la inercia detienen. El canto más ingenuo, la línea melódica más humilde existe solo al precio de una victoria siempre amenazada por una "materia" opuesta que se le resiste. Es en este material miserable y vacío en el que el poema se registra, es en él que muerde -como si fuera un golpe de fuego en un bloque de noche o en la nada masiva. Es necesario para la palabra este negativo que la hace existir en el rechazo: así puede ella hacérsenos visible, desprenderse de lo que la rechaza y la niega- la letra negra sobre el blanco de la página. Esta resistencia muda es el auténtico soporte del poema; y, como las figuras en la pantalla, las palabras se forman en esta impenetrable y ligera opacidad que parece formada con las cenizas de todas las palabras perdidas…
Hay algo inasible en esto que toma consistencia oponiéndose al canto, un límite que se está reformando siempre más lejos, a medida que pensamos que lo creemos rebasado. Solo quizá lo supere el silencio que el poema crea para absorberlo, ese silencio de antes de las palabras que perseguimos pensando en la victoria... Pero el infierno (o los cielos) son siempre más vastos que el campo de Orfeo. Un aire inviolado circunda las palabras más altas. Su propulsión hacia el espacio espiritual no las llevará más lejos (al menos por esta vez). Pero allí donde muere la última onda del campo, frente a ese extraño para siempre, extraño que ya no tiene fuerza para invadir nada, allá donde el canto se extingue ante lo que ya no le pertenece, allá donde se reencuentra "el otro" irreductible, allá donde están las fronteras verdaderas de la poesía, allá la línea ideal traza el rostro de un poeta.
Lo  insuperable se posa sobre su faz y atrapa la imagen como el velo de la Verónica. El retrato del poeta está en los confines de su canto; para nosotros, ese límite sigue siendo secreto. ¿Hay alguna vez algo que termine definitivamente? ¿No queda el futuro abierto a esta música que crece como un árbol en la libertad del cielo? Porque las grandes obras tienen el don de crecer con el tiempo, aunque la mano que las conformó ya se haya congelado.


Jean Starobinski, La Beauté du monde. La littérature et les arts, Gallimard, Paris, 2016.


(Nota bene: El pasado 4 de marzo nos dejaba en Morges, a orillas del lago Lemán, el ginebrino Jean Starobinski. Su magnífica obra, sus lecturas, su visión imaginativa, su erudición, nos seguirán acompañando en el viaje prodigioso por los textos, mostrándonos nuevas maravillas de tierras incógnitas. Sit tibi terra levis, magister.)