sábado, 14 de septiembre de 2019

ARJÉ






En el principio no fue el hombre.
En el principio fue el silencio
prendido al fragor de la materia,
a la locura de las lumbres y los fuegos,
al éter y sus divagaciones.

A años luz fue el hombre.
Y en el principio del hombre
estuvo el silencio,
prendido a los principios
de la materia, 
del éter, 
del fuego, 
de la luz.

Y de los umbrales de todo
germinó la palabra
y de la palabra su huella.



lunes, 2 de septiembre de 2019

HONTANAL

                                                     Jardín de la Casa de Lluís Guarner
                                                              (Benifairó de les Valls)



Nunca olvides las nubes,
penetradas de savia,
que el tiempo lentamente va empujando.

Ni ignores los vastos atardeceres
que cuentan las batallas
feroces de la luz y la tiniebla.

Ni el mar ignoto evites
aunque arrastre tu mirada hacia lo hondo,
tu propia lejanía.

Hunde tu cuerpo roto
en la salobre escama de su margen
y cicatriza la piel de tus fracasos.

Desnuda tu inocencia
frente al aciago horizonte de muerte,
y acepta la sinrazón de su luz.

El jugo de los cielos
alimentará las venas hendidas,
pábulo a tus entrañas,
con un rocío de promesas claras.





sábado, 24 de agosto de 2019

LA MUCHACHA DE POMPEYA, de PRIMO LEVI





Puesto que la angustia de cualquiera es la nuestra
aún revivimos la tuya, muchacha delgada,
que te abrazaste furiosamente a tu madre
casi queriendo retornar a su seno
cuando al mediodía el cielo se volvió negro.
Fue inútil, porque el aire se volvió veneno,
se filtró buscándote por las ventanas cerradas
de tu tranquila casa de paredes robustas
feliz de tu canto y de tu tímida sonrisa.
Ya han pasado los siglos, las cenizas se han petrificado
encerrando para siempre esos miembros graciosos.
Así tú continúas entre nosotros, retorcido molde de yeso,
agonía sin fin, horrible testigo
de cuanto significa para los dioses nuestra orgullosa semilla.
Pero nada nos queda de tu hermana lejana ,
la muchacha de Holanda encerrada entre cuatro paredes
que también escribió su juventud sin mañana:
su ceniza muda fue dispersada por el viento,
su breve vida encerrada en un cuaderno arrugado.
Nada queda de la colegiala de Hiroshima,
sombra fijada en el muro por la luz de mil soles,
víctima sacrificada sobre el altar del miedo.
Poderosos de la tierra, patronos de nuevos venenos,
tristes guardianes del secreto del trueno definitivo,
nos bastan las penas que el cielo nos ofrece.
Antes de apretar vuestro dedo, deteneos y meditad.


(De Ad ora incerta, 1984)

viernes, 23 de agosto de 2019

QUÉ TE DECÍAN

                                                  La Maroma, Sierra de Tejeda (Málaga)



Qué te decían las nubes
aquellos furiosos días
cuando la frente alzabas
a las barbas del cielo
mesadas por los tajos
lisos de la montaña.
Esparcías colores
como melodías
sobre los trazos del carboncillo
en aquellos cuadernos del verano.
Sobre las barandas y la ropa extendida
los rayos jugaban a encontrarte
con los ojos abiertos
para ocultarlos con su fulgor.
Bullía como leche en los cazos
el sopor de los despertares
mientras se desperezaban
los tejeringos en el aceite hirviendo.
Llenaban de acentos la luz día
aquellas esquilas
que pastoreaban los cabreros.
El mundo, pues, abría sus fauces
hablándote quedo
deletreándote la felicidad de su misterio
y el inmenso dolor de todo lo vivo.

miércoles, 21 de agosto de 2019

HA NEVADO LA GLICINIA, de CHRISTINE BELCIKOWSKI

                                     Óleo de A. Faure. Mirepoix, antiguo café Rouan, llamado café du Centre.





La glicinia ha nevado hoy sobre el adoquín de los patios,
color del pensamiento
que nieva al paso del caminante,
color de la memoria
que nieva en lo profundo del tiempo,
color del verdadero mundo
que nieva sobre el rumor de la nada.
Y tú que, de ti a mí,
ligero como una pelusa de chopo,
no sabes nada de ti,
tú nievas también.




martes, 20 de agosto de 2019

A MI MADRE, de GOLIARDA SAPIENZA




Cuando vuelva
será de noche cerrada.
Cuando vuelva
las cosas estarán mudas.
Nadie me esperará
en aquel lecho de tierra.
Nadie me acogerá
en aquel silencio de tierra

Nadie me consolará
por todos los pedazos muertos
que llevo conmigo
con resignada impotencia.
Nadie me consolará
por aquellos instantes perdidos
por aquellos sonidos olvidados
que de hace tiempo
viajan a mi costado y adensan
mi respiración y enlodan mi lengua.

Cuando llegue
una rendija apenas
bastará para contenerme y mano ninguna
allanará la tierra
bajo las frías mejillas y ninguna
mano impedirá el apremio
de la pala, indiferente a su ritmo
por aquel extraño final, repugnante.

Podría en aquella noche
vacía acostar mi frente
en tu vasto seno de siempre.
Podría cubrirme
de tu brazo y teniendo
en las manos tu apagado pulso
de hondos pensamientos
de terrores acerados,
podría en aquella noche
volver a sentir
mi cuerpo al lado del tuyo vigoroso
materno
agotado de partos tremendos
desgarrado de largas ligazones.

Pero mucho tarda
mi noche y tú no puedes esperar otra.
Y nadie allanará la tierra
bajo mi costado,
nadie detendrá el apremio
que toman los hombres
delante de un ataúd.


(De Ancestrale, 2013)

viernes, 16 de agosto de 2019

DOS TANKAS, de CARLES RIBA









                 I
Pienso en vosotros,
almendros de Siurana,
blanca esperanza
de efímeras banderas
en lo acre irremediable.


               II
Vivas naranjas,
extrañas en la niebla
-muestra el invierno
el candor y el coraje
y el color de mi sueño.


[De Del joc i del foc (1946). Tankas XXVIII y XXI]





miércoles, 14 de agosto de 2019

INSCRIPCIÓN, de CARLES RIBA








¡Tristes banderas
del ocaso! Soy rojo
vivaz contra ellas.
Corazón en lo oscuro;
púrpura al alba.


[De Del joc i del foc (1947). Tanka XXXVI, escrita el 2 de mayo de 1938, emplazada como epígrafe de Elegies de Bierville]


martes, 13 de agosto de 2019

ÉS DE VEGADES QUE GIRA..., de FRANCESC GALÍ

                                                       Emblema de Atzavara, revista de
                                                       poesía dirigida por Francesc Galí


Sucede que a veces gira
sobre la punta del pie
y pasa, a merced
del nombre, como una rosa.

¡Fatigo bastante mis ojos
por conseguirla!
                          En vano:
la imagen, como un perfume
intenso que se perdiera en el aire
se precipita en el sueño
cuando verdaderamente ella
-¡qué alegría saberlo!-
se queda.
                Y también la pirueta.





[N. B.: Francesc Galí i Duffour (Barcelona, 1918- Sant Cugat del Vallès, 2006), fue un poeta y crítico de arte. Autor de los libros de poesía: El ruiseñor y el alba (1943), Oración por la paz (1952), Tannkas del somni (1952), Atzavara (1953), 5 sonetos (1953), Poemes (1957) y Carta a Gerta (2003). Amigo de Joan Perucho, fundó y dirigió la revista bilingüe Atzavara desde 1950. El poema "És que de vegades..." ganó en 1964 el premio Ciutat de Barcelona.

lunes, 12 de agosto de 2019

PENSAMIENTOS de HENRI MICHAUX






Pensar, vivir, apenas distinto mar;
yo -eso- tiemblo,
infinito persistentemente que conmueve.

Sombras de mundos ínfimos,
sombras de sombras,
cenizas de alas.

Pensamientos en prodigiosa natación,
que se deslizan en nosotros, entre nosotros, lejos de
                                                              [nosotros,
lejos de esclarecernos, lejos de profundizar en nada;

extraños en nuestras casas,
siempre traficando,
polvareda para distraernos y dispersarnos la vida.


De Plume. Lointaine intérieur (1938)

miércoles, 7 de agosto de 2019

FARGA





Como las flores de un volcán eterno
se abren las nubes en los horizontes
en un atardecer que es un venero
de tierra y fuego, materia de los hombres.



viernes, 28 de junio de 2019

EN REVENANT




En el atardecer
se desnuda la luz
del día que se aleja
como leve música
que despide la vida
en monótonas notas
para vestir los sueños.

El aire tenuemente
desviste de sus gasas
la urdimbre de la luz.

Luz de ocaso que se hunde
detrás de las montañas.



domingo, 16 de junio de 2019

[HIMNO DEL SILENCIO] de FERNANDO PESSOA






Cada palabra dicha es la voz de un muerto.
Quien no tuvo cuidado se desoló,
quien no vivió en sí, sino absorto en la voz.
Si ser Hombre es poco, y sólo es grande
dando voz al valor de nuestras penas
y a lo que de sueño y de nosotros queda
del Universo que nos rozó.
Si es más grande ser un Dios, que apenas dice
con la vida lo que el Hombre con la voz:
mayor aún es ser como el Destino
quien por himno tiene el silencio
y cuyo rostro nunca se mostró.


(Poema fechado el 19.IX.1918, sin título, publicado en Poemas de Fernando Pessoa (1915-1920), Imprensa Nacional, 2005)



sábado, 1 de junio de 2019

DOS de ERRI DE LUCA



Cuando seamos dos, seremos insomnio y sueño
nos sumergiremos en la misma carne
como el diente de leche y su sucesor,
seremos dos como son las aguas, dulces y salobres,
como los cielos, en la mañana y la noche,
dos como los pies, los ojos, los riñones,
como los ciclos del latido
los golpes de la respiración.
Cuando seamos dos, ninguno será uno,
uno será el mismo que ninguno
y la unidad se basará en el dos.
Cuando seamos dos
cambiará el nombre mismo de universo
por el de diverso.


(De Solo andata. Righe che vanno troppo spesso a capo. Feltrinelli, 2005)

viernes, 31 de mayo de 2019

VIAJE A LA NOCHE





El volante va balanceando el alma.
Bordeando la calzada de la costa,
Sunion en nosotros se acuna
y nos lanza al recuerdo en su carrera.
Arriba Egeo mira el horizonte
a la espera de la señal del hijo
pero el viento no mueve la memoria.
Las ruinas del templo quedan atrás
y el tiempo se detiene cuando miro
cómo esta noche fluye la materia,
entre la oscuridad, como las velas
del barco de Teseo, y la luz
de los focos, blancas como promesas.
El golpe de las olas en las rocas
repite la desgracia del olvido,
del signo equívoco y la fatal espera.
El viento de la noche evoca el alma
del padre, con un tono de plegarias
que se cuelan entre las ventanillas.
Entretanto, la espuma, divisada
por el resplandor de los fogonazos
de los faros, besa las peñas firmes
y vuelve y va eternamente cantando
la fiel promesa y su funesta herida.


(Publicado en la revista Azharanía, 19, Castellón, 2019)



jueves, 23 de mayo de 2019

ÁRDEA MUERTA de SALVATORE QUASIMODO






En la marjal cálida, hundida en el fango,
alimento de insectos, en mí se lamenta
un árdea muerta.

Me extingo en luz y sonido;
sacudido en débiles ecos
de vez en cuando gime un soplo
olvidado.

Piedad, que no me encuentre
sin voces ni figuras
en la memoria un día.


                                                                         
                                                             
(De Erato e Apollion, 1936)




martes, 19 de marzo de 2019

LOS OJOS SE DESPIDEN DE LA LUZ (Homenaje a Joaquín Sorolla)





Llevadme al mar.
Tendedme suavemente
en la orilla. La espuma
de las olas me borren
mientras la luz se aleja.

Apartad la cortina
y que entren tenuemente
las hilachas de luz
que el sol aún me invita
a apresar, cuando decae
el fanal de mi mundo
y siento un trazo amargo
de oscuridad que apaga
mi fiel aliento.

Adiós, hermana clara.
Siento el frío y la ausencia
de tu hospitalidad;
tu ímpetu y tu caricia
que acunaban mis manos
mientras con el pincel
los colores sorteaban
espacios inéditos
de asombro y lejanía.

Hasta más ver, fulgor.
Hasta verme fundido
en la materia tuya,
en la entraña del ser
que siempre busqué en ti.

Apagad ya las brasas
y aventad las cenizas
para que el claro sol
me lleve ya.




sábado, 9 de marzo de 2019

EL POEMA COMO COMBATE INTERIOR, DE JEAN STAROBINSKI







El combate está en todas partes, para el poeta. A su alrededor, dentro de él, existe algo que lo reprime o lo somete, y de lo cual hay que dar razón. Algo que debe ser roto, o embelesado, o incluso liberado. (En el mito griego, se lanzan pasteles de miel, la música conduce a los monstruos que prohíben el acceso a las entradas más profundas.) Siempre existe este adversario anónimo que se interpone en el camino de la boca que pronuncia, ese vacío que busca captar las palabras a medida que nacen. Hay fronteras que deben ser rotas, intensidades que deben ganarse ante el frío y la indiferencia, tanto dentro como fuera. Y debemos forzar las defensas de estas realidades salvajes en las que buscamos la amistad...
El combate está en todas partes. Su término extremo es la tensión heroica. ¿Pero no está la confrontación ya comprometida desde los primeros movimientos de la poesía y los alineamientos  más simples del canto, incluso cuando no se busca desarrollar una ambición "superior"? Desde el momento en que el poeta recibe la primera llamada interior que le pide que se convierta en una voz, desde la primera emoción de la palabra, debe saber cómo superar todos los poderes que reprimen su canto, debe superar ese silencio que se opone al estallido de las palabras, para liberar así las imágenes que la inercia detienen. El canto más ingenuo, la línea melódica más humilde existe solo al precio de una victoria siempre amenazada por una "materia" opuesta que se le resiste. Es en este material miserable y vacío en el que el poema se registra, es en él que muerde -como si fuera un golpe de fuego en un bloque de noche o en la nada masiva. Es necesario para la palabra este negativo que la hace existir en el rechazo: así puede ella hacérsenos visible, desprenderse de lo que la rechaza y la niega- la letra negra sobre el blanco de la página. Esta resistencia muda es el auténtico soporte del poema; y, como las figuras en la pantalla, las palabras se forman en esta impenetrable y ligera opacidad que parece formada con las cenizas de todas las palabras perdidas…
Hay algo inasible en esto que toma consistencia oponiéndose al canto, un límite que se está reformando siempre más lejos, a medida que pensamos que lo creemos rebasado. Solo quizá lo supere el silencio que el poema crea para absorberlo, ese silencio de antes de las palabras que perseguimos pensando en la victoria... Pero el infierno (o los cielos) son siempre más vastos que el campo de Orfeo. Un aire inviolado circunda las palabras más altas. Su propulsión hacia el espacio espiritual no las llevará más lejos (al menos por esta vez). Pero allí donde muere la última onda del campo, frente a ese extraño para siempre, extraño que ya no tiene fuerza para invadir nada, allá donde el canto se extingue ante lo que ya no le pertenece, allá donde se reencuentra "el otro" irreductible, allá donde están las fronteras verdaderas de la poesía, allá la línea ideal traza el rostro de un poeta.
Lo  insuperable se posa sobre su faz y atrapa la imagen como el velo de la Verónica. El retrato del poeta está en los confines de su canto; para nosotros, ese límite sigue siendo secreto. ¿Hay alguna vez algo que termine definitivamente? ¿No queda el futuro abierto a esta música que crece como un árbol en la libertad del cielo? Porque las grandes obras tienen el don de crecer con el tiempo, aunque la mano que las conformó ya se haya congelado.


Jean Starobinski, La Beauté du monde. La littérature et les arts, Gallimard, Paris, 2016.


(Nota bene: El pasado 4 de marzo nos dejaba en Morges, a orillas del lago Lemán, el ginebrino Jean Starobinski. Su magnífica obra, sus lecturas, su visión imaginativa, su erudición, nos seguirán acompañando en el viaje prodigioso por los textos, mostrándonos nuevas maravillas de tierras incógnitas. Sit tibi terra levis, magister.)

lunes, 11 de febrero de 2019

DESPEDIDA, DE OVIDIO






Ya descansaban las voces de los hombres y los perros,

y la alta luna conducía los caballos de la noche.

Levantando mi mirada hacia ella y a su lado divisando el 

                                                                          [Capitolio,

que vanamente se encontraba junto a nuestros Lares,

dije: “Númenes que habitáis en las moradas vecinas,

templos que ya nunca volveréis a ser vistos por mis ojos,

y dioses que debo abandonar, de la alta ciudad de Roma, 

acoged para siempre mi reverencia”.




(De, Tristium, liber primus, Publius Ovidius Naso)






sábado, 26 de enero de 2019

SEPULCRO EN LA PLAYA, DE AURELIO PRUDENCIO






Vicente es nuestro, aunque lejos de aquí,
en una ciudad desconocida, ofrecerá su pasión,
otorgando la gloria de su sepulcro cerca de la playa,
en la prominente Sagunto.

(De Libro de Coronas, Carmen IV, Stantia XXV)


Esto es lo que  refiere en su poema del siglo IV Aurelius Prudentius Clemens: el cristiano Vicente de Huesca, después de ser martirizado,  fue arrojado al mar y su cuerpo alcanzó la playa de Sagunto. Otras leyendas lo situarán en otros lugares y hablarán de Jónica, una viuda, que lo sepultará en un túmulo y más tarde lo conducirán hacia las murallas de Valencia.





sábado, 5 de enero de 2019

LA IDEA ENTRE LA OLA Y EL OLIVO


                                                          Vista del Cabo de Sunion

Balanceada por olas
la idea se mece en la intimidad,
indagando en su ritmo
la luminosidad de la tarde;
a bordo del "Marú",
en el mar proceloso 
de aquel triste padre, el rey Egeo.
Esa idea, atrapada tiempo atrás
caminando en Egina,
asombrada del monótono canto
de los grillos, allí
en la fascinación de los olivos:
todo es uno y diverso.